viernes, 16 de septiembre de 2016

Crítica personal: Memorias de Idhún 1 - La Resistencia


Título: Memorias de Idhún I: La Resistencia
Autora: Laura Gallego
Editado en España por: SM

Sinopsis:

El día en que se produjo en Idhún la conjunción astral de los tres soles y las tres lunas, Ashran el Nigromante se hizo con el poder en aquel planeta. En nuestro mundo, un guerrero y un mago exiliados de Idhún han formado la Resistencia, a la que pertenecen Jack y Victoria, dos adolescentes nacidos en la Tierra. El objetivo del grupo es acabar con el reinado de las serpientes aladas, pero Kirtash, un joven y despiadado asesino enviado por Ashran a la Tierra, no se lo va a permitir.

Crítica personal (puede haber spoilers):

El comienzo de la que es considerada la obra de mayor renombre de Laura Gallego, autora de Donde los Árboles Cantan y El Libro de los Portales. Debo reconocer que mi inmersión en La Resistencia no me dejó indiferente.

El eje de la trama gira entorno a Idhún, un planeta lejos del nuestro donde existe la magia, así como criaturas fantásticas bien conocidas como dragones y unicornios, más otras de cosecha propia de la autora como los shek. Un mundo que se mantudo en equilibrio hasta que se conjugaron los astros de aquel punto del universo, momento en el que el Nigromante Ashran se alza para dominar a todos sus habitantes y causando terror y desolación. Pero no todo está perdido para las gentes de Idhún, porque todavía tienen un titilante rayo de esperanza.
Por un lado, tantos magos como pudieron escaparon a la Tierra, con la esperanza de sobrevivir en ese exilio y, quizás algún día, volver a Idhún; sin embargo, más tarde o más temprano, están siendo liquidados por Kirtash, quien a pesar de su juventud se ha ganado la fama de asesino más temible y letal al servicio de Ashran.
Por otro lado, tenemos a dos jóvenes de ese mundo, Alsan el guerrero y Shail el mago; ambos con el doble cometido de rescatar a todos los magos posibles para ampliar sus filas de la Resistencia que ellos mismos han fundado, además de hallarse en una misión crucial para el futuro de Idhún, en busca de algo que podría traer la liberación de su mundo.

Un día Alsan y Shail logran salvar a un muchacho de trece años llamado Jack de ser asesinado por Kirtash, quien iba acompañado de un mago llamado Elrion. Jack es llevado a Limbhad, un micromundo entre la Tierra e Idhún que sirve de base a la Resistencia, donde Alsan y Shail le brindan cobijo, además de explicarle tanto lo sucedido como la propia situación de Idhún. Entonces el muchacho decide unirse a ellos, empujado por su deseo fragoso de vengar el asesinato de sus padres. Al mismo tiempo, Jack conocerá en Limbhad a una muchacha española de su misma edad llamada Victoria, la cual resulta ser una semimaga; además ella vive huyendo de Kirtash y forma parte de la Resistencia. Entre ambos no tarda en forjar una buena amistad que cubre el potencial gusto sentimental que sienten mutuamente.

Todo esto dará pie a una aventura que salpicará a dos mundos. Una enrevesada búsqueda que será clave para el futuro de todos; con profecías y augurios de por medio. Tres corazones: uno empujado por un fuego vengador, otro sepultado en gélida oscuridad, y el tercero lleno de radiante piedad y esperanza. Una historia de amor singular, inesperada e incierta en medio de algo de proporciones épicas, y dichos sentimientos quizás tengan mucho que ver en el incierto destino que aguarda a los habitantes de Idhún…

Memorias de Idhún me resultó una buena historia de fantasía juvenil de corte tradicional, sin mucho que envidiar a obras magnas como El Señor de los Anillos o Dragonlance; pero con todo lo bueno que ofrece los autores del género hoy en día, aunque su escenario sea predominantemente nuestro mundo actual.
Idhún se presenta como un reino exuberante de fantasía, de espada y magia; con su tirano insurrecto y cruel, con sus leyendas tanto pasadas como las que se auguran; con riqueza en su variedad de razas y criaturas, con su propia historia potencial. Sin duda, un mundo que espolea la curiosidad en cada línea, pero que se encuentra un tanto inalcanzable en el comienzo tanto para lector como para sus protagonistas en un comienzo. De todos modos, nuestro corrientucho mundo cumple su función dentro de las diferentes acciones en las que toma lugar.
Además está Limbhad, que de algún modo le trae a Alsan y a Shail parte de su patria. Por otro lado, ese microuniverso será uno de tantos elementos fantásticos y mágicos de esta novela que despierta curiosidad; por como funcionan las cosas allí y el modo que hace de vínculo entre los dos mundos principales de la trama.

El libro, narrado en tercera persona, se encuentra dividido en dos partes (Búsqueda y Revolución); cada una con catorce capítulos, más el epílogo que cierra La Resistencia y deja vía libre a Tríada. Cada una de las dos partes que lo componen fueron originalmente los primeros libros de una hexalogía que acabó agrupándose de dos en dos para concebir la trilogía resultante.

La acción está muy presente a lo largo de los acontecimientos de este libro, junto con el factor misión/búsqueda tan recurrente e incluso ineludible en el género fantástico; y la autora parece haber medido con acierto cada vez que haya choque de espadas, cada vez que estén más cerca de encontrar lo que los personajes necesitan indagar, y cada vez que se esclarece los misterios y los secretos desperdigados en el entramado que es La Resistencia.
Por parte del aspecto romántico, este será más tangible a medida que avanza el libro; pero de una manera inesperada a como cualquier recién llegado a esta trilogía pudiera aventurarse a conjeturar a penas leyendo los primeros capítulos. Y la espiral del amor será compleja, indecisa y caprichosa, y no menos caótica incluso llegando al epílogo. Quizás este singular recorrido lleno de encrucijadas que toman los sentimientos de algunos personajes sea una de las marcas insignia de Memorias de Idhún, y aunque este aspecto demuestra algo poco habitual en la literatura, cierto es que a más de uno podría chocarle el modo en que se cuece todo.
Pero ya sea por la trama en sí de Idhún o el revoltijo sentimental, hay muchas papeletas para que el lector se emocione y disfrute con este agradable tocho.

La prosa de Gallego volvió a ganarse mi simpatía, aunque he notado la diferencia con respecto a libros publicados años más tarde como los citados al principio de esta crítica. La Resistencia es, en argumento, narración y ambientación, así como en concepción y desarrollo de personajes, una novela soberbia que derrocha fantasía que no puede ser menos que épica; aunque no cuente con el estilo ligeramente más curtido y depurado de la autora en la actualidad.
Lo que sí permanece inalterable en el talento de Gallego, además de su originalidad, es que puede sorprender y dar giros que no pecan de previsibles. Definitivamente, es una de esas autoras cuyas obras no puedes dar del todo por sentado hasta el borde del mismísimo final.

A Jack le ciega la venganza, hasta el punto de ser capaz de renunciar a cosas importantes con sus posteriores lamentaciones. Un joven de buen corazón aunque testarudo e impulsivo. En buena parte he visto muchos estereotipos de héroe en él. Un personaje que agrada leer y que puede ser realmente visceral y apasionado, pero que, comparado con otros, no sentí que alcanzara notable gancho; lo cual me despierta expectativas de que mejore este aspecto en el resto de la trilogía.
Victoria fue un personaje que realmente me agradó, pero que en ciertos puntos me costó enganchar del todo mi empatía hacia ella. Una chica tímida, indecisa y emotiva, pero dispuesta a prestar todo tipo de apoyo a sus amigos, que a medida que avanza La Resistencia demostrará ser uno de los personajes con mayor desarrollo e incluso relevancia en este comienzo. Quizás uno de los mayores atractivos de su personalidad es lo compleja que puede resultar, en particular por como funciona su propio corazón.
Alsan es un personaje valeroso que derrocha nobleza en todos los sentidos; con el cuerpo escultural y la habilidad de esgrima dignos de un campeón de la espada. De algún modo, entablará con Jack una relación similar a la de un hermano mayor en su emergente amistad, además de mentor en el arte de las armas. Con él se esclarece parte de su pasado y la razón intrínseca que implica tanto para sí mismo como para su amigo Shail la importancia y el vínculo personal que ambos mantienen con esa misión que tienen entre manos.
Shail, pese a su juventud, cumple el rol de mago del grupo sin pasarse demasiado con los estereotipos dejados por el Gandalf de Tolkien. De entre los que frecuentan Limbhad, es quien se personifica más la voz de la razón, la conciencia, la paciencia, la templanza y la prudencia; pero no por ello es un personaje falto de diligencia y determinación. Personalmente, también me gustó Shail como personaje, y cumple bien su papel dentro de La Resistencia; pero para mi gusto le hacía falta un poco más, aunque ofrece notable juego en la trama. Si Jack desarrolla una amistad muy cerrada y especial con Alsan, Shail seguirá esa misma vertiente con Victoria.
Kirtash, aunque lleve bien grande el cartel de antagonista sobre su cabeza en todo momento, es sin duda alguien importante a tener en cuenta en el argumento de Memorias de Idhún más allá incluso de lo evidente y básico de este personaje como tal; de hecho, se palpa sobre sus hombres un peso inesperado, con un potencial transfondo por descubrir. Desde muy temprana edad ha sido un asesino letal e insensible, resultando más perturbador aún por ser sereno y calculador, lo que incentiva el miedo de los idhunitas y sus potenciales víctimas. Pero más allá de sus actos inmorales y sangrientos, de su personalidad tan fría como el azul de sus ojos, dará mucho más que hablar de lo que cabría esperar; con algo en el núcleo de su propia negrura no tan al fácil alcance de cualquiera, que sin duda gustará e incluso sorprenderá al lector general. Kirtash puede demostrar parecidos con una exótica serpiente: belleza y fascinación perniciosas que no están reñidas con el miedo capaz de exudar fácilmente por sus poros; incluso sabiéndose que posee colmillos ponzoñosos y mortíferos que nunca se sabe si te los hincará o no, ni cuando abalanzará su mortales fauces sobre quien acabe siendo marcado como su víctima.
Básicamente, son todos los anteriores citados los que gozan de relevancia real en esta historia, dejando a un lado a Ashran el Nigromante. Este antagonista cumple con buena nota su papel de “malo malísimo” sin escrúpulos ni piedad, ni siquiera con los que muestran su lealtad o quienes compartan su sangre; y aunque se haya tomado una plantilla típica a la hora de crearlo, el resultado fue de mi agrado, con la certeza de que pueda dar más de sí en el devenir de la trilogía.

En general, la trama demuestra un gran desarrollo y un dinamismo que no pierde ritmo, con mucho que ofrecer (sobre todo a la hora de sorprender con más de un giro de argumento). En cada página se puede sentir una pátina característica de esas historias de fantasía de siempre, aunque nuestra sociedad actual sea uno de sus escenarios. Y entre la lucha por liberar Idhún, con espadas y magias en medio; las circunstancias personales de sus protagonistas, llenas de venturas y fatalidades; así como el imprevisible remolino que puede causar el amor, serán lo que determine el itinerario de este principio de trilogía.
El final me agradó bastante, un puente que abre camino hacia el siguiente paso de esta aventura épica, un puente a la verdadera lucha por Idhún; porque es en este título donde a penas empieza la verdadera historia. Sin embargo, aunque fue bastante inesperado e incierto, me dejó bastante expectante y desorientado por como “termina” aquí más de un tema, que lógicamente se tratarán a lo largo de los dos siguientes libros.

Sobre la portada, me gustó la capacidad que desprende a la hora de captar atención con su sencillez; y las criaturas que aparecen en la misma como salido de ilustraciones medievales (el dragón, el unicornio y el shek) tendrán mucho significado dentro de el universo de Memorias de Idhún.

Los amantes de las novelas gráficas sentirán satisfacción de saber de la existencia de una serie que se ha ido publicando a lo largo de los años, adaptándose esta trilogía estandarte de Laura Gallego. La Resistencia ya está por entero versionada en comic; y personalmente espero echarles el guante pronto.

Conclusión: Un mundo regido por un nigromante insurrecto, el cual hostiga a toda posible amenaza para su supremacía. Seres de aquel lugar lejano escondidos en un lugar tan corriente como la Tierra. Una lucha y una búsqueda demasiado grande para una Resistencia exigua que, a pesar de las dificultades, no dará su brazo a torcer para transitar una gesta de proporciones épicas. Y el amor tendrá su voz y voto en mitad de esta primera gran aventura por el destino de Idhún.


Mi valoración global: 4/5


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